La historia de Sastrería Serna la escriben nuestros trajes, nuestras manos y una aguja, la misma que ha visto dar puntadas a tres generaciones de sastres diferentes. Una historia de personas, oficio y moda masculina, hilada en torno a una sola premisa: la alta sastrería artesanal a medida.

 

Empezamos nuestra andadura a mediados de los años 50, cuando el reconocido sastre Martín Arana decidió abrir las puertas de la Sastrería Arana. Esta casa y su reputación pronto se convierten en un referente nacional en sastrería militar.

 

Allí comenzó el oficio de sastre Cecilio Serna, que tras más de veinte años de experiencia adquirida, decide seguir con este antíguo oficio renovando la firma a mediados de los 80. Cecilio reabre en la antiguamente llamada Calle de los Sastres (la Calle Mayor) la Sastrería Cecilio Serna. Unos años más tarde traslada el taller a la Calle Miguel Ángel de Madrid, en pleno distrito de Salamanca.

 

Allí siguió vistiendo a una amplia cartera de clientes y es donde un joven Agustín García tiene la oportunidad de poder cultivarse en este oficio y aprender cómo deben aprenderse las cosas, desde el principio. Tras varios años de aprendiz, ayudante y oficial, llega a dirigir el taller y se convierte en la mano derecha de Cecilio Serna.

 

Tengo 35 años y soy el propietario de la Sastrería Serna. A día de hoy, esta casa sigue siendo un verdadero culto a la elegancia, y puedo decir, sumamente orgulloso, que soy la tercera generación de la que anteriormente fue la Sastrería Cecilio Serna, y a su vez, sucesora de la Sastrería Arana.

El motivo por el que se sigue llamando Sastrería Serna es en agradecimiento a la persona que me dio la oportunidad de aprender este gran oficio, y quién apostó por mí con tan solo 18 años. Su confianza y paciencia hicieron posible que yo pudiese seguir sus pasos y sus manos empujando una aguja, que espero siga hilvanando muchos metros de tela.

Esa persona fue Cecilio Serna, uno de los mejores sastres que han existido a escala nacional, que con su discreción y buen hacer, supo dirigir esta casa durante tantos años. A él solo le puedo dedicar palabras de agradecimiento.

Como les comentaba, he estado en la sastrería de Cecilio Serna desde los 18 años, y se puede decir que aprendí el oficio desde abajo, que es la única forma de aprender bien las cosas.

Poco a poco, fui enamorándome de este mundo, en el que he aprendido a hacer todo tipo de trajes, uniformes y prendas tal y como se pueden y deben hacer. Desde el traje clásico, pasando por el traje de caza, las distintas variedades de abrigos, pantalones y uniformes militares.

Sin más, agradecerles su tiempo e invitarles a que visiten nuestro blog, esperando que disfruten leyéndolo tanto como yo disfruto escribiéndolo.